Tiene Iglesia riqueza doctrinal

Basada en la Biblia, la Declaraciónde Fe nos da plena seguridad
     Enorme riqueza doctrinal ofrece la Iglesia de Dios a un mundo que se debate en la confusión de diversas corrientes filosóficas y religiosas que pretenden “inventar” un cristianismo muy diferente al que nos enseña Jesucristo.

     El pastor Juan Monge dijo que nosotros, como congregación perteneciente a la Iglesia de Dios Evangelio Completo, tenemos una base doctrinal que está basada en la Biblia.

     Señaló que el fundamento de esa doctrina es la Declaración de Fe de nuestra Iglesia. Esa declaración está basada en la Biblia y nos da soporte para hacer de nuestra Iglesia el instrumento que nos lleve a cumplir la Gran Comisión que nos encomendó Jesucristo.

     La riqueza doctrinal de la Iglesia de Dios no está basada sólo en palabras, sino probada, vivida y experimentada a lo largo de los años por quienes pertenecen a nuestras congregaciones.

     Recomendó evitar caer en corrientes de pensamiento que predican un “cristianismo” en el que se afirma que el hombre es el ser más importante, con pleno y suficiente derecho para satisfacer sus deseos sin caer en pecado. Esto es humanismo, simple y llanamente una corriente que el diablo inició desde el mismo Edén cuando logró desviar la atención del hombre hacia Dios para colocarla sobre sí mismo. “Si haces esto, ya no necesitarás de Dios”.

     Señaló el pastor Monge que se están viendo cosas tremendas en las diversas corrientes evangélicas surgidas en los últimos años y eso se debe a que carecen de un fundamento doctrinal sólido y macizo. Cuidado, dijo, con aquellos que enseñan que nada es absolutamente bueno ni nada es absolutamente malo. Son grupos que inventan su propia doctrina y conceptos.

La Biblia dice que quienes escuchan a Jesucristo se sienten empujados a arrepentirse. Las palabras de Jesús desnudan al hombre. Las palabras de Jesús hacen que el hombre se sienta el más vil y pecador sobre la tierra. Las palabras de Jesús producen convicción de pecado, pero hoy son presentadas por muchos de tal manera que quienes los escuchan no se sienten culpables ante Dios, sino víctimas de las circunstancias. Presentan a un Dios capaz de colmar al hombre de beneficios materiales y temporales, porque finalmente el ser pecador no es tan grave. El diablo es el padre de la mentira; por eso el cristiano debe estar atento a detectar creencias erróneas que hayan podido infiltrarse en su mente, y pasarlas por el tamiz de II de Corintios 10:5: “Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia a Cristo”.

DECLARACIÓN  DE FE

Creemos:

1.    En la inspiración verbal de la Biblia. (2 Timoteo 3:16; 2 Pedro 1:21)

2.    En un Dios que existe eternalmente en tres personas, a saber: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. (1 Timoteo 2:5; Judas 1:25)

3.    Que Jesucristo es el unigénito del Padre, concebido del Espíritu Santo y nacido de la virgen María. Que fue crucificado, sepultado y resucitó de entre los muertos. Que ascendió al cielo y está hoy a la diestra del Padre como nuestro Intercesor. (Romanos 8:3; Gálatas 4:4)

4.    Que todos han pecado y están destituidos de la gloria de Dios; y que el arrepentimiento es ordenado por Dios para todos y necesario para el perdón de los pecados. (Romanos 3:23)

5.    Que la Justificación, la Regeneración y el Nuevo Nacimiento se efectúan por Fe en la sangre de Jesucristo. (Romanos 5:1-11; Tito 3:5)

6.    En la santificación, subsecuente al nuevo nacimiento, por Fe en la sangre de Jesucristo, por medio de la Palabra y por el Espíritu Santo. (Romanos 6:19-22)

7.    Que la santidad es la norma de vida, de Dios, para su pueblo. (1 Pedro 1:15-16)

8.    En el bautismo con el Espíritu Santo, subsecuente a la limpieza del corazón. (Hechos 2:1-4)

9.    En hablar en otras lenguas, como el Espíritu Santo dirija a la persona, lo cual es la evidencia inicial del bautismo en el Espíritu Santo. (Hechos 2:4; 10:46; 19:6)

10.   En el bautismo en agua por inmersión, y que todos los que se arrepienten deben ser bautizados en el nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo. (Mateo 28:19; Marcos 16:16)

11.   Que la sanidad divina es provista para todos en la Expiación. (Salmo 103:3; Isaías 53:5)

12.   En la cena del Señor y del lavatorio de pies de los santos. (1 Corintios 11:23-34; Juan 13:1-20 )

13.   En la premilenial segunda venida de Jesús. Primero, para resucitar a los justos muertos y arrebatar a los santos vivos hacia Él en el aire. Segundo, para reinar en la tierra mil años. (1 Tesalonicenses 4:13-18)

14.   En la resurrección corporal; vida eterna para los justos y castigo eterno para los inicuos. (Daniel 12:2; Juan 5:28,29)